“No esperes nada. No tengo nada para darte en este momento. Estoy rearmándome” sentencie categóricamente. (evidentemente la diplomacia jamás fue mi fuerte…debería intentar decir las cosas de otra manera, no?)
Pero bueno, preferí dejar los eufemismos de lado y ser clara y contundente! Tu expresiónes me lo confirman: fue un cachetazo lo que dije. Dps dijiste entenderlo perfectamente. Me tranquilizó escucharte.
Hay algo en vos que me atrae, no sé qué es. Tampoco me lo cuestiono, me dejo averiguarlo. Qiero hacerlo, me gusta esto de conocerte i dejarme conocer. Y me gusta que coincidamos en cosas… Te digo ahora qe jamás te olvides de poner, a la mañana, el arpa en tu bolso, para que te recuerdes que sólo el dia de hoy es lo que tenés. Si esas son mis palabras, mis pensamientos…
Dicen que el ser humano es el único en la Creación que sabe de su finitud…Lo sabemos, pero realmente lo recordamos? Yo creo que no, y me incluyo. Nuestra omnipotencia nos lo impide. Por eso me gusta mi alegoría del arpa en el bolso. Es muy bueno tomar conciencia, es todo muy loco.
Dijiste que, de pronto, me “viste”, tal vez fue mi enorme cartel luminoso con la palabra TRISTEZA. No importa lo que haya sido, de cualquier manera lo celebro. Arrancaste risas de mi, que se acoplan al oir las tuyas. Tu sonrisa es fresca y está siempre presente en tu cara. Cómo no verla???
Y de repente, sin buscarlo ni esperarlo, me abriste los brazos cálidamente dándome exactamente lo que necesitaba y ya no volví a sentirme triste. Mi telefóno suena y tu sonrisa está esperandome del otro lado, reconfortante. Y siempre inventás algo para hacer… La filosofía oriental hablaría de la Ley de las Compensaciones…Who knows… Gracias por todo eso!!!
Es bueno el comienzo así, amistoso, sin prisas, sin intenciones más que las de compartir momentos. Disfruto mucho de tu manejo de los “tiempos”, de tu no exigir, y recibo con mucho placer todo lo que me das, sabiendo que de a poco, lo que recibo llenará mi taza para que yo pueda brindar lo que ahora mismo no tengo.
Hubo una vez una partida de ajedrez que quedó inconclusa por no haber quizá comenzado jamás. Moví primero un curioso peón blanco dos casilleros hacia adelante. Del otro lado, no hubo juego ninguno. Esperé. Nada. Todo estático. Ahora, mi Rey está tambaleando y creo que deliberadamente lo dejaré caer y al igual que El Principito, caerá suavemente como cae un árbol. Será cuestión de linaje seguramente. Y así, la partida quedará concluida.
Voy a cambiar mi rumbo. Mi bitácora de viaje se muestra en una hoja nueva. Atrás quedaron muchas cosas...
Esta es una travesía nueva que quiero emprender, despacio, tranquila, admirando el paisaje, sin que me importe nada el destino final. Voy liviana, sin lastre, sólo pondré cariñosamente el arpa en el bolso para que me recuerde que sólo el hoy es lo que tengo. Y eso…con suerte!