
No me vengas a enfermar la cabeza, no te invites a dormir a mi siesta. No me busques lo que nunca te encontrás, tengo asuntos que no pienso convidar. Deliciosamente no te soporto, me empalagan tus abrasos de oso. Y no me apuestes que no soy buen jugador, miento poco pero cada vez mejor. Yo no te debo nada, no te debo nada. Cerrá bien cuando te vayas, corazón. Comete el agua profunda de tu soledad, yo duermo en los brazos amigos de mi soledad. Mirate en el agua profunda de tu soledad, soy de nadie.