Tenemos nuestro mundo, tenemos nuestra forma de ver, de sentir, de pensar, de gritar; tenemos nuestros momentos de sensatez y de desvarío. Nuestra historia nos condicionó, nos condiciona todos los días; nos hizo ser lo que somos hoy, nos hace ser ésto que somos: seres en constante cambio.¿Somos siempre puramente nosotros?, ¿realmente tenemos una escencia?, ¿o somos solo cambios, nada en particular? nada definido.
¿Seremos desde donde nos ven?
¿Qué queremos, qué buscamos? ¿por qué estamos?, ¿por qué seguimos? ¿por qué, aún sobrepasados, no optamos por rendirnos?
Tantas preguntas, no hay respuestas, y así se pasa la vida.